Carlos Casares
Ourense 1941 - Vigo 2002
Narrador, ensayista, articulista
Carlos Casares pasó la infancia en Xinzo de Limia y se trasladó a la ciudad de Ourense para continuar estudiando, inicialmente en el Seminario y despues en el Instituto. Será al conocer a Vicente Risco cuando se inicie una relación con la literatura gallega que mantendrá a lo largo de su vida, así como la admiración intelectual por el maestro, junto con Ramón Piñeiro con quien inicia amistad al marcharse a Santiago de Compostela para estudiar Filosofía y Letras. En esos años comienza a publicar poemas y relatos en los primeros números de la revista
Grial.
Desde 1977 fue miembro de la Real Academia Gallega y en el 1982 diputado en el primero Parlamento gallego al que se había presentado como independiente en las listas del PSOE. Años después combinará la escritura y la docencia y en 1996 es elegido presidente del Consello da Cultura Galega.
En su dimensión de investigador y crítico contribuyó a los estudios literarios con las biografías de
Curros Enríquez (1980),
Vicente Risco (1981) y
Otero Pedrayo (1981); el estudio y edición de la
Obra completa de Curros Enríquez (1992); un libro de
Conversas con Ánxel Fole (1984) y
Ramón Piñeiro. Unha vida por Galicia (1991) o
A vida do padre Sarmiento (2001). De su labor como ensayista destacan
Hemingway en Galicia (1999) o
Un país de palabras (1998).
En el apartado de la creación Casares optó fundamentalmente por la narrativa y dentro de su trayectoria la crítica señala con frecuencia dos etapas, una vanguardista y revolucionaria que se inicia en 1967 con el libro de relatos
Vento ferido; y otra más realista que comienza en 1980 con
Ilustrísima. En la primera dominaría el espíritu rupturista y experimental de la Nova Narrativa Galega, junto con el grupo de escritores que publicó sus primeras obras en las décadas de 1950-60 y trataron de incorporar la renovación técnica que provenía del Nouveau Roman y de autores como Faulkner o Dos Passos. Doce relatos constituyen
Vento ferido, una obra marcada por la violencia, la soledad, la monotonía y el fatalismo.
Se considera que
Cambio en tres (1969) es su libro formalmente más innovador, con la inclusión de caligramas o de la técnica del monólogo interior, a pesar de que se acerque a un tema tradicional, la emigración.
La novela de iniciación y retrato generacional
Xoguetes para un tempo prohibido (1975) recibió el Premio da Crítica Galega, y cuatro años después entrega para su publicación
Os escuros soños de Clío, colección de relatos breves liminares entre la historia y la ficción.
Ilustrísima (1980) recrea el mundo eclesiástico en una pequeña ciudad gallega a comienzos del siglo XX para hablar de la intolerancia y de las diferentes formas de opresión.
Os mortos daquel verán (1987), merecedora del premio Losada Diéguez, es una novela de apariencia documental centrada en un episodio de la guerra civil. Los años de la posguerra y la historia reciente serán también el lugar al que Casares vuelva en
Deus sentado en un sillón azul (1996) reflexión sobre la memoria y la relación de la clase intelectual con el poder.
O sol do verán (2004), la novela que cierra su producción, es una historia de amor y muerte, un canto melancólico a la belleza, a la juventud y a la plenitud de la vida y de la memoria, en una continuación de su acercamiento hacia el realismo.
Casares cultivó también con éxito la literatura infantil y juvenil en obras como
A galiña azul (1968) o la obra teatral
As laranxas máis laranxas de todas as laranxas (1973), llevada al escenario por el Centro Dramático Galego en 2004.
En el relativo a su presencia en la prensa escrita, con una columna en el periódico
La Voz de Galicia a lo largo de catorce años, esta aparece recopilada por primera vez en el volumen
Na marxe de cada día: follas dun diario (1994). Desde 2005 hasta hoy, la Editorial Galaxia ha ido reuniendo sus artículos en volúmenes, el inicial de los cuáles es
Á marxe, 1992. Obra xornalística I y el de más reciente aparición, en diciembre de 2007, conforma el número 6. Por estas colaboraciones recibió los premios de periodismo Fernández Latorre 1983 y el Julio Camba 1995.