Recuperación de posguerra
El estallido de la Guerra Civil mutila muchas de las ideas y aspiraciones de nuestro proyecto cultural, aunque muchos de sus representantes lucharon por su conservación en el exilio. La mayoría de los referentes culturales de Galicia continuaron su actividad en América, convirtiendo Buenos Aires en la verdadera capital intelectual de Galicia. Allí tuvo lugar, en 1941, el mayor hito de nuestro teatro con el estreno de Os vellos non deben de namorarse, de Castelao. Surgida de un afán de renovación de nuestra dramaturgia, su primera representación fue muestra de la actividad cultural desarrollada por la comunidad de Galicia al otro lado del océano.
En parte gracias a la actividad en el exilio, dentro del país también comenzaban a ocurrir cosas hacia el final de los años cuarenta. Promovida por un pequeño grupo de intelectuales entre los que se encontraban Otero Pedrayo y Francisco Fernández del Riego, la Editorial Galaxia nació en 1950 para crear un nexo de continuidad con el grupo Nós y restablecer la línea que la guerra había cortado. En este momento comienza una nueva etapa en la reconstrucción del nacionalismo de posguerra.
Desde entonces, las letras de Galicia continúan ganando en salud y la producción no deja de aumentar en cantidad, sin perder en calidad y sin obviar ningún género literario. La creación del Día das Letras Galegas en 1963 -conmemoración del centenario de Cantares Gallegos- da un nuevo empuje al terreno de la promoción y pronto se convierte en un importante motor de estudio y divulgación de la historia de nuestra literatura.
Reunión constituyente de la Editorial Galaxia