El cambio de siglo
El final de siglo es también un momento en que la comunidad gallega en la emigración, particulamente en Cuba, va a tener una importancia decisiva en el impulso de nuestra cultura: así, Follas novas, el poemario de Rosalía de Castro, ve la luz simultáneamente en Madrid y en La Habana, publicado por la editora La Propaganda Literaria. En la capital cubana se instalará también Curros Enríquez entre 1894 y 1908, donde funda y dirige la publicación La Tierra Gallega y colabora activamente en prensa en la vida cultural de la isla.
En 1916 se crea en A Coruña la primera de las Irmandades da Fala, organizaciones locales que ejercerán una labor permanente por la defensa de la lengua y la cultura. Dentro de ellas se gestarán las bases del galleguismo de preguerra y, como consecuencia, del Partido Galeguista. El órgano oficial de las Irmandades, A Nosa Terra, sería hasta 1936 el gran portavoz del nacionalismo en Galicia y el canal principal de su promoción cultural. Paralelamente, desde 1920, la revista Nós trabajó en una línea de gran envergadura intelectual y científica para instalar allí las bases de la identidad de Galicia, bajo la batuta de los intelectuales más importantes de la denominada Época Nós: Otero Pedrayo, Vicente Risco, Castelao, Rafael Dieste, etc.
Una de las señas de identidad de la literatura de Galicia es su vocación rupturista. Presente en casi todas las generaciones contemporáneas y aún hoy vigente, el gran precedente de esta tendencia llega en 1922. El manifiesto \"¡Máis Alá!\", que firman el dibujante Álvaro Cebreiro y el poeta Manuel Antonio, es el primer y único manifiesto de nuestra vanguardia histórica, que contó con numerosos representantes en todos los ismos.
Revista Nós